| Los Poltergeist
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La levitación incontrolada
de la víctima es un factor
frecuente en los casos de poltergeist. |
Las
actividades poltergeist suelen presentar rasgos comunes
en muchas de sus manifestaciones. Golpes
y llamadas misteriosas son a menudo las primeras indicaciones
de la presencia de un poltergeist. El reverendo Joseph Glanvilí
registró en 1666 un famoso caso de es te tipo, caso
que popularmente se conoció como "el tamborilero
de Tidworth". Dos niñas ocupaban un dormitorio
del que salía un extraño tamborileo. Los escépticos
decían que eran las niñas las causantes del
ruido, pero una investigación del caso demostró
que eran total mente ajenas al repiqueteo, puesto que sus
manos estuvieron siempre a la vista de los numerosos testigos.
Este ejemplo es en cierto modo un "clásico",
puesto que está suficientemente documentado como
para que no quepan dudas sobre la autenticidad del fenómeno,
aunque nunca ha podido explicarse por medios racionales.
En 1848, en Estados Unidos, el célebre caso de las
hermanas Fox pareció con firmar que los golpecitos
eran la primera indicación de la actividad poltergeist.
Este caso provocó, además, la fundación
del movimiento espiritista, cuando algunos testigos supusieron
que determinados espíritus estaban tratando de comunicarse
a través de las dos chicas.
Otro
efecto frecuente de la actividad poltergeist consiste en
el desplazamiento de diversos objetos. Hay
infinidad de ejemplos de este fenómeno, que puede
tomar diversas variantes. Así, los periódicos
informaban el 23 de junio de 1981 de que los relojes situados
en una peluquería de Cullera (Valencia, España)
adelantaban misteriosamente hasta 4 horas sin que nadie
los tocara. Se habían llegado a colocar en el interior
de la peluquería 7 u 8 relojes que funcionaban bien,
y todos ellos adelantaron varias horas. Incluso se dejó
un reloj de pulsera sin mandos, para que no pudiera ser
manipulado, pero adelantó también varias horas.
Otras veces
se trata de objetos que aparecen y desaparecen,
sin motivo aparente, en diferentes partes de la casa, o
incluso objetos que, literalente, vuelan delante de los
ojos de los asombrados testigos.
Las
voces desconocidas son también un rasgo común
de la Pker. Se han postulado varias teorías
para explicar este fenómeno; quizá la más
posible sea la de un médico francés del siglo
XIX Gilles dc la Tourette, quien identifico algunos síntomas
de trauma y stress grave en víctimas de poltesgeist
y clasificó estos fenómenos como formas de
copropraxia (deleitarse con el uso de un lenguaje obsceno
o utilizarlo de forma inapropiada) y ecolalia (repetición
carente de sentido de modelos de lenguaje). Observó
que algunos de sus pacientes, además, "hacían
gestos obscenos". Según ésta y otras
teorías, el impulso sexual o libido, podría
hallarse en la raíz de muchas experiencias de Pker.
En
el siglo pasado se supuso que las niñas en el umbral
de la madurez sexual eran las culpables de todos los incidentes
misteriosos, y, ciertamente, buena parte de los casos de
Pker están relacionados con niñas que llegan
a la pubertad. Sin embargo, actualmente resulta difícil
de admitir que sea este el único agente de las molestias.
Este nuevo planteamiento del problema ha ayudado a que se
conozcan más casos de poltergeist en que están
involucrados niños o incluso hombres, hechos y derechos
hace cien años, Las víctimas masculinas de
la Pker solían ser ignoradas, puesto que contradecían
la hipótesis aceptada universalmente. En un caso
muy famoso, el del dotado inglés D. D. Home, que
fue investigado a fondo, se llegó incluso a decir
que debía de tratarse de un homosexual.
Lo cierto es, sin
duda, que los desajustes sexuales pueden aumentar la capacidad
sensitiva de algunas personas; algunos casos recientes sugieren
que la Pker puede estar relacionada con las frustraciones
y la angustia. Un caso de este tipo ocurrió en Baviera,
Alemania en 1967. Una cantidad de incidentes inexplicados
fueron observados en el bufete de un abogado, acompañados
por un alarmante aumento del importe de la cuenta del teléfono.
Las compañías de electricidad y teléfonos
fueron avisadas y se les pidió que revisaran las
instalaciones del edificio. Un examen reveló que
el número de la hora se activaba por si solo. Un
conocido parapsicólogo encontró el origen
del incidente en una chica de 19 años llamada Anne-Marie.
Esta tenía un notable efecto sobre las máquinas
de la oficina que. Según confesó, no le gustaban:
a su paso se derramaba el líquido de las fotocopiadoras,
mientras que otros aparatos parecían enloquecer.
Al parecer, Anne-Marie no se sentía satisfecha con
su trabajo. La única explicación posible para
el vertiginoso aumento de la cuenta del teléfono
era que Anne Marie se aburría y, mentalmente, miraba
la hora, activando así el número de la información
horaria. El día que Anne-Marie se casó, todos
los incidentes cesaron por completo.
FUENTE DEL TEMA:
http://www.lo-inexplicable.com.ar/ |