Insectos Espía
Esta es tan solo una de las interrogantes asociadas a un puñado de visiones similares en actividades políticas ocurridas en Washington y New York
En Washington y Nueva York los insectos son motivo de sospecha. En los últimos tiempos, varios testigos dicen haber visto pequeños objetos con pinta de diminutas libélulas robotizadas en actos políticos, como la manifestación contra la guerra de Iraq que se celebró en Lafayette Square el mes pasado, que podrían ser diminutos robots espía del Gobierno estadounidense o de alguna de las muchas agencias de seguridad que pueblan el territorio norteamericano.
"Oí a alguien decir "Dios mío, mira eso" miré hacia arriba y pensé "Qué demonios es eso" parecían una especia de libélulas o pequeños helicópteros, pero, desde luego, no eran insectos". El testimonio de un estudiante universitario de Nueva York, recogido por OTR/Press del diario estadounidense "The Washington Post", se suma a otros similares en diversos actos políticos acontecidos en los últimos meses en Washington y Nueva York.
Algunos sospechan que esos pequeños insectos robotizados son herramientas de alta tecnología militar dedicadas al espionaje que ha puesto en marcha el Departamento de Seguridad Nacional de la Administración de George W.Bush. Sin embargo, ninguna de las numerosas agencias de inteligencia que existen en EE.UU. ha informado del desarrollo de esta tecnología, aunque algunos miembros del Gobierno y de entidades privadas sí que admiten que están intentando desarrollar tales artefactos.
De hecho, algunos equipos están cultivando insectos vivos con chips en su interior, con el objetivo de poder controlar el rumbo de su vuelo a través de mecanismos remotos. Con estos insectos-robot se podría perseguir a sospechosos, guiar proyectiles hacia sus objetivos o explorar las ruinas de un edificio derruido en catástrofes naturales o grandes atentados. En todo caso, de momento y de forma oficial, los expertos aseguran que los retos tecnológicos que supone este tipo de creaciones son enormes y muchos dudan de la existencia de esas líbelulas robóticas.
FUENTES:
· Heraldo
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