Me llamo Judith
Hola, me llamo Judith. Sé que quizás esta historia no sea muy interesante para algunas personas, pero solamente quiero contarles lo que a mi me sucedió.
Soy una mujer de
25 años, originaria de Jalisco, México. Cuando
tenía 17 años empecé a soñar
con una joven que siempre me llevaba flores. Era siempre
un ramo de flores blancas. El tipo de ramo es como el que
envían a los difuntos para su velación. Siempre
al verla en el sueño, me daba miedo, pero sabía
que algo me quería decir. Después de soñarla
casi todos los días, durante un mes, decidí
buscar al padre de la parroquia que se encuentra cerca de
mi casa para preguntarle que hacer, a lo que él me
contestó que quizás era mi ángel que
me quería proteger, o algún alma del purgatorio
que quería que le cumpliera algún favor que
no pudo hacer en vida. Me aclaró que si era lo segundo,
le mandara oficiar una misa para que descansara en paz.
Y así lo hice. Le mandé oficiar una misa por
las dudas.
Sin embargo la seguía
soñando. A veces descansaba una semana, pero seguían
tres. Y así paso un año. Justo una semana
antes de cumplir los 18 años, entré a trabajar
como empleada doméstica a la casa de un Abogado.
A los pocos meses de trabajar allí, llegó
de visita una hermana de la señora que provenía
de la Ciudad de México, pues había ido a visitar
a una tía porque su hija había muerto hacía
poco más de un año. La chica y yo nos hicimos
muy buenas amigas y me empezó a contar la historia
de Carmen, su prima.
Esta chica tenía
17 años cuando falleció. Se suicidó.
La causa no la supieron nunca, solamente un día apareció
muerta en su habitación con las venas cortadas. A
mi me entristeció mucho su historia, y me dijo que
traía una foto de ella ya que era muy bonita y en
vida era muy agradable. Pero al ver la foto sentí
un escalofrío por todo el cuerpo. Carmen era la chica
que yo he soñado desde el día de su muerte,
el 2 de abril de 1993. Hasta la fecha no sé qué
mensaje quiere darme. Le he pedido que me lo diga en sueños
(pues presente creo que no lo resistiría), pero no
me lo dice. Desde que la hermana de la señora me
contó su historia, la soñé un mes seguido,
todas las noches. Después, sólo cuando tengo
algún miedo o algo muy importante que hacer.
Ahora sé
que ella sólo está aquí para cuidarme
y no darme ningún mensaje. Ya no me quiere dar ramos
de flores porque sabe que les tengo mucho miedo, porque
es la forma en la que ella se presentó a mi. Ahora,
cuando la sueño, solamente me da una sonrisa y eso
quiere decir que las cosas van a mejorar.
Gracias
por dedicarle un poco de su tiempo a esta historia. Atentamente:
Judith.
FUENTES:
· http://www.editorialbitacora.com
|