Telde, una ciudad con encanto
Telde ciudad situala en la isla de Gran Canaria, cuenta con 101 yacimientos arqueológicos y 709 bienes de interés etnográfico catalogados.
En lo que se refiere a los yacimientos de época aborigen,
cada año se amplía su número o se descubren
nuevos aspectos de viejos yacimientos, pero la mayoría
están en mal estado y muchos están a punto
de desaparecer. Algunos de los más destacados son
el poblado costero de Tufia en buen estado de conservación
e intensamente excavado por los arqueólogos, Cuatro
Puertas situado en lo alto de una montaña que domina
la vega teldense y que se compone de una gran cueva con
cuatro puertas como su nombre indica, más un almogarén
(espacio religioso) en lo alto y un poblado de cuevas con
granero colectivo en la parte trasera; las cuevas de Tara
y Cendro restos del antiguo núcleo poblacional, el
poblado del Draguillo en el límite con Ingenio, las
Cuevas de Calasio que se componen de un laberíntico
conjunto de cuevas artificiales unidas entre sí por
túneles y la impresionante Necrópolis de Jinámar
que comprende más de 500 tumbas de diferentes tipos
pertenecientes a los antiguos canarios.
Como todos los pueblos de tradición
hispana, los barrios teldenses cuentan con plaza e iglesia
propios lo que dada la antigüedad de muchos de los
núcleos de población representa una densidad
bastante alta de edificios religiosos. Entre ellos destacan
fundamentalmente la humilde Iglesia
de San Francisco y sobretodo la Basílica
de San Juan Bautista; esta última fue fundada
a principios del siglo XVI junto al torreón establecido
durante la conquista, pero el edificio original se derrumbó
de manera que tuvo que ser reconstruído a mediados
del siglo XVI tras lo cual y a lo largo de todos estos siglos
se le han efectuado sucesivas reformas.
Cuenta con dos piezas de arte importantísimas: el
Retablo Gótico-Flamenco hecho en Amberes y traído
a la ciudad en 1525, y el Cristo yacente de Telde también
del siglo XVI pieza realizada por los indios tarascos de
Michoacán, extraordinaria por su elaboración
con distintos elementos de millo así como por la
fuerza emotiva que transmite. Ambos elementos señalan
la pujanza del Telde azucarero del siglo XVI, época
de la que data también la construcción conocida
por "Los Picachos" y que son parte de las ruinas
de un antiguo ingenio de esa época.
Si
un elemento destaca en la arquitectura civil de Telde ese
es el de la ingeniería hidráulica.
Como en el resto de la isla son numerosas las acequias y
cantoneras (puntos de redistribución de agua) que
salpican el paisaje agrícola teldense pero en el
caso de este municipio oriental dichas obras hidráulicas
acrecientan notablemente sus dimensiones y podemos encontrar
auténticos canales hoy prácticamente en ruinas,
así como impresionantes acueductos como el de Las
Longueras o el que atraviesa el barranco a la salida de
Tecén (pueblo compartido con Valsequillo) Galerías
y especialmente profundísimos (centenares de metros)
pozos de agua yacen en ruinas por todo su territorio y son
numerosos los molinos de agua que se muestran en los cauces
de los barrancos hoy casi todos abandonados. Destaca de
manera especial entre tantos monumentos la rehabilitada
Noria de Jinámar.
Otro aspecto de la cultura
del pueblo teldense es aquel que se refiere a las prácticas
esotéricas. Materia de estudio en varias obras científicas
fundamentalmente por diversos crímenes de esa naturaleza
cometidos hace pocas décadas, Telde es conocida popularmente
como la "Ciudad de las Brujas" por la tradicionalmente
fuerte implantación de esta figura en la ciudad y
su contraparte, los curanderos y santeras muy numerosos
en las zonas altas del municipio.
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