Codigo Da Vinci
La reacción de la Iglesia, satanizando el Código Da Vinci, es la prueba evidente de que están nerviosos, intranquilos, preocupados porque la luz de los nuevos tiempos está desvelando su pasado oscuro, plagado de mentiras, sucio y escabroso
El famoso libro
de Dan Brown sigue dando guerra. El Vaticano ha encargado
al cardenal Bertone que contraataque y lance toda la ira
divina sobre el autor, su libro y las influencias maléficas
de éste sobre los adeptos del catolicismo.
Es más, se
"recomienda" a los católicos que no lean
semejante obra diabólica. ¿Por qué?
Si tan desviado está el libro, si tantas falsedades
acumula. ¿A qué teme el Vaticano? Es evidente
que el famoso libro, que lleva ya vendidos más de
20 millones de ejemplares, ha conseguido poner encima de
la mesa uno de los problemas fundamentales de la Iglesia,
su intolerancia. Una institución que se autodenomina
camino hacia la "libertad" y la "salvación",
no puede influir en la libre decisión de los católicos
sobre qué deben leer, o a quién deben votar,
o en qué deben pensar.
Lo contrario es afirmar, como es el caso, que la Iglesia
se apoya sobre el lavado de cerebro, sobre el peligro y
la amenaza del pecado, sobre el miedo y sobre la desinformación.
El Código
Da Vinci puede ser o no un libro basado en la verdad o en
la ficción, aunque es evidente también que
nadie logró todavía definir la frontera entre
lo uno y lo otro, pero lo que sí tiene es un potente
poder de captación, un gancho que atrae a las mentes
buscadoras, a las que no se conforman con creer a pie juntillas
lo que las jerarquías quieren que se crea, a los
muchos que ya se hacen otras preguntas para las que necesitan
respuestas claras y sencillas.
La Iglesia dice que es
una aberración y una mentira que Jesús se
casara con María Magdalena y que tuvieran una hija,
lo que el libro define como el verdadero Santo Grial, la
sangre de Cristo.
Bien, ¿puede
la Iglesia demostrar que eso es falso? ¿Tiene la
Iglesia pruebas de que eso no es así o simplemente
se basan en que tienen la exclusiva de la verdad y no creerles
es pecado? Pues muy pobre argumento es ese a la vista de
los millones de católicos que devoran el libro. ¿No
será que la Iglesia ya no está capacitada
para dar el alimento mental que sus adeptos reclaman? ¿No
estarán los católicos empezando a hartarse
ya de tener que comulgar con ruedas de molino y de que todo
se esconda bajo los "dogmas de fe"?
Creo que la reacción
de la Iglesia, satanizando el Código Da Vinci, es
la prueba evidente de que están nerviosos, intranquilos,
preocupados porque la luz de los nuevos tiempos está
desvelando su pasado oscuro, plagado de mentiras, sucio
y escabroso. Quien tiene la conciencia tranquila no se preocupa
por las mentiras que otros inventen, pero quien tiene algo
que ocultar se pone pronto nervioso. No es nada nuevo.
Además, aunque
lo que el libro desvela fuera pura ficción ¿acaso
no sabemos todos de hechos, acontecimientos, en el seno
de la Iglesia que superan con creces lo que el libro cuenta?
Es algo así
como si un periódico atribuye a Pinochet un asesinato
que él no hubiera ordenado, pero ¿significa
eso que Pinochet no sea un asesino que ordenó cientos
o miles de asesinatos?
En realidad estamos
ante una evidencia más de la decadente salud de la
Iglesia, de su progresivo desmoronamiento, y eso ocurre
porque ha levantado sus muros sobre mentiras, grandes y
graves mentiras, y la más importante de todas radica
en manipular la vida de Jesús, su verdad, sus palabras,
sus enseñanzas, y convertir su "casa" en
una cueva de ladrones y enfermos obsesionados con el poder.
A veces ocurre que
un libro, una película, una canción, una persona,
incluso, son simples eslabones que aportan su granito de
arena para que quede evidente y se demuestre lo que se pretende
ocultar, aunque en sí mismos no sean cien por cien
puros o auténticos.
De cualquier forma,
la salida a la luz de la historia negra de la Iglesia no
hizo más que empezar. Ya hay otros libros circulando
por ahí que tocan otros aspectos tanto o más
vergonzosos que los que toca el Código Da Vinci.
Los fanáticos declararán la guerra santa a
tales libros, los librepensadores sacarán de sus
páginas conclusiones relevantes y lógicas,
y la Iglesia, bueno, la Iglesia se cerrará más
y más en banda, y lo que ahora son "recomendaciones"
a los católicos pronto se convertirán en amenazas
para que no se acepte más verdad que la suya y, sobre
todo, para que no se cultive el refrescante acto de Pensar.
Porque quien Piensa ata cabos y Ve, y quien Ve no puede
ser manipulado. ?
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FUENTES:
· revistafusion.com
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