Habemus Papa
Los 115 cardenales de 52 países comenzaron ayer la reunión para elegir al sucesor de Juan Pablo II.
Los 20 mil peregrinos que llegaron ayer a la Plaza de San Pedro esperando la señal del Habemus Papa se llevaron la sensación de sus vidas. Pasaron en pocos instantes de la paciencia a la euforia, y de ahí a la decepción.
Se sabía
que los 115 cardenales (de 52 países) recluidos
desde ayer en el Cónclave no tenían la obligación
de efectuar una votación el primer día.
Bien podía ser una jornada de deliberaciones y
reflexiones para los purpurados, aplazando así
el primer sufragio para hoy.
Pero súbitamente
a la 20:06 hora local (14:06 hora de Chile) comenzó
a salir humo de la chimenea, lo que ya era una sorpresa.
Para más remate, la emanación tomó
en un principio un color blancuzco; algunos fieles comenzaron
entonces a proclamar precipitadamente ¡Es humo blanco,
es blanco!, otros gritaban, otros aplaudían.
Todos pensaban
que los príncipes de la Iglesia -como también
se llama a los cardenales- habían sido iluminados
súbitamente por el Espíritu Santo, que no
quería mayores tardanzas en la elección
del nuevo rey de la Iglesia.
Pero fue falso.
Una falsa alarma. No fue un chascarro de magnitud como
el sucedido con Juan Pablo II, cuyo nombramiento fue ignorado
ese día de 1978 porque en vez de salir humo claramente
blanco salió confusamente gris.
Por eso, para
evitar equívocos, las autoridades vaticanas habían
enfatizado que esta vez, aparte del humo blanco, el Habemus
Papa sería acompañado por las campanas de
la Basílica de San Pedro.
Pasado el descorazonador
episodio, el chileno Juan Carlos Cortez, sacerdote de
Chillán, declaró a la agencia AFP: Puede
parecer estúpido estar aquí mirando una
chimenea diminuta pero en un signo tan sencillo como este
humo se va a representar la acción de Dios en su
Iglesia.
Así, con
dramatismo, comenzó el cónclave cuyo preludio
fue extremadamente ceremonioso. Encabezados por el decano
del colegio cardenalicio, el papábile y ultraconservador
Joseph Ratzinger, los príncipes entraron en procesión
en la Capilla Sixtina, donde corearon el Veni Creator
(Ven Creador), una oración para invocar al Espíritu
Santo, que presuntamente los ilumina en la elección.
Luego cada uno
juró ante el evangelio que no abrirá la
boca sobre lo que se diga allí dentro -juramento
roto en la elección de Juan Pablo II, pues después
se supo cuántos votos obtuvo-, y finalmente apareció
el maestro de ceremonias del Vaticano, Piero Marini, quien
pronunció el extra omnes (fuera todos), y cerró
las puertas de la capilla hasta que salga humo blanco.
Dejar un comentario
FUENTES:
· www.lun.com
Y tú... ¿Qué opinas sobre
"Habemus Papa" ?
|