Cientificos buscan la forma de vida en un lago
Científicos de la NASA, del SETI Institute y otras instituciones, estudiarán las formas de vida microscópicas en algunos de los lagos de montaña más altos del mundo, situados en la cima de un volcán sudamericano, para aprender como pudo ser la vida en Marte en la antiguedad.
Desde el 27 de Octubre
hasta el 23 de Noviembre, los científicos llevarán
a cabo prácticas de campo para examinar las formas
de vida de varios lagos, incluyendo el lago del cráter
del Volcán Lincaburn, a casi 20.000 pies (6.096 mts.)
de altitud en el Altiplano Andino, en la frontera entre
Bolivia y Chile.|
“Estudiar
la vida de estos lagos no solo aportará información
crítica sobre la habitabilidad potencial del Marte
primigenio y otros planetas del sistema solar, sino que
también abrirá una ventana e nuestros pasado
para revelar como sobrevivió la vida en la Tierra,
2.000 millones de años antes de que se formase la
capa de ozono”, dijo la investigadora principal del
proyecto y lider de la expedición, Dra. Nathalie
A. Cabrol, emprendida por el Centro de Investigación
NASA Ames, en Moffet Field, California, y por el SETI Institute,
en Mountain View, California.
La intensa radiación
ultravioleta (UV), los bajos niveles de oxígeno,
las bajas temperaturas y bajas presiones atmosféricas
hacen del medioambiente un análogo cercano al que
debió haber en los lagos de Marte hace 3.500 millones
de años. A pesar de las condiciones extremas en Lincaburn,
los científicos afirman que hay diversidad de vida
microscópica presente. Según Cabrol, su estrategia
de supervivencia puede ser muy antigua.
Durante su primera
expedición a este mismo área, que tuvo lugar
el año pasado, el equipo científico de Cabrol
descubrió que unas algas muy pequeñas y similares
al plankton, llamadas diatomas, tenían 10 veces más
deformidades que las algas similares de otros lagos. Cabrol
cree que los rayos UV son los “sospechosos principales”
de haber provocado las malformaciones en las algas. Uno
de los objetivos de los científicos es identificar
las especies que habitan en los lagos de montaña
y aprender como se las arreglan – o no se las arreglan
– con los rayos UV y otros obstáculos. “La
mayoría de los lagos que estudiamos son poco profundos
y brindan muy poca protección a los organismos vivos.
No tienen ningún lugar donde protegerse de los rayos
UV”, dice Cabrol. “Queremos saber si estas diatomas
han desarrollado alguna clase de protección solar”.
Si no lo han hecho, probablemente van camino de extinguirse”,
añadió.
“Cualquier
caso representa una fuente potencial inmensa de conocimiento”,
dice Cabrol. “Por un lado podríamos aprender
más acerca de las estrategias que toma la vida contra
los rayos UV, con todas sus implicaciones para la habitabilidad
en los planetas primigenios, y por otro lado, probablemente
estaríamos en el camino de identificar los límites
para la adaptación de la vida en la Tierra”,
explicó Cabrol.
El equipo establecerá
estaciones de recogida de datos con instrumental y experimentos
encaminados a medir los niveles de UV y sus efectos sobre
la vida en ese área. Las estaciones también
medirán las temperaturas, las propiedades del agua
y otras condiciones. Los instrumentos son el primer elemento
de lo que se ha planificado como una gran red de estaciones
que el equipo irá ubicando a lo largo de los próximos
años en lagos de alta montaña de hasta 20.130
pies (6.136 mts). Estas estaciones han sido comunmente usadas
a nivel del mar y en medioambientes lacustres situados en
altitudes más bajas pero jamás han sido asentadas
a tanta altitud, por lo que los científicos creen
que podrían registrar datos de una importancia sin
precedentes durante años.
Cabrol y varios
otros científicos tambien harán inmersiones
para la recogida de muestras biológicas y sedimentos
en varias localizaciones del lago Lincabur no accesibles
por bote. Durante las inmersiones, los científicos
planean tomar fotor submarinas y grabaciones de video que
documenten la biología del lago y de sus habitantes.
Los
buzos llevarán dispositivos “salvavidas”
que harán posible un seguimiento en tiempo real de
sus condiciones vitales (electrocardiogramas, pulsaciones,
respiración, saturación de oxígeno,
temperatura y actividad humana) desde el exterior. Un satélite
entregará estos datos al NASA Ames. Los miembros
de la expedición que realicen el ascenso también
llevarán estos monitores salvavidas de telemedicina.
El equipo “Astrobiónico” fue desarrollado
por el Centro NASA Ames para su uso en la Tierra y el espacio.
Los fondos
para el proyecto provienen de la NASA y de la Sociedad National
Geographic, con apoyos adicionales del SETI Institute y
de otras organizaciones. Para ver una lista de los participantes
en la expedición, encontrar información adicional,
documentos de audio, vídeo, fotografías y
actividades educativas en directo, visite la página
web del proyecto en:
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FUENTES:
· http://www.extremeenvironment.com
· Por: Kathleen Burton (NASA Ames Research Center) y Diane
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