Extremofilos
Dos recientes descubrimientos en el campo de la astrobiología desafían nuestros principales supuestos acerca de una comunidad biológica integrada en la Tierra. A nivel microbiano, que podría haber biosferas ocultas existiendo en la Tierra junto con nuestros vecinos más conocidos.
Una comunidad de este tipo ha sido encontrada
enterrada profundamente, mientras que la otra vive en el
mar junto con otras formas de vida más conocidas.
Potencialmente, entre los descubrimientos
recientes más importantes para la astrobiología
está el hallazgo de formas de vida profundamente
enterradas que parecen desarrollarse independientemente
de la biosfera superficial conocida, que está animada
por la luz solar. Estos microorganismos, descubiertos en
agua subterránea caliente a 2.8 km de profundidad
en una mina de oro de Sudáfrica, obtienen su energía
en última instancia a partir de compuestos químicos
–hidrógeno y sulfatos- producidos por un lento
decaimiento de elementos radioactivos en las rocas. La existencia
de una comunidad microbiana profundamente subterránea
en la Tierra plantea que podrían existir biosferas
aisladas semejantes en otros planetas, como Marte, a pesar
de las condiciones hostiles reinantes en sus superficies.
Un importante equipo internacional de investigación,
liderado por científicos de las Universidades de
Princeton e Indiana y respaldado en parte por el Instituto
de Astrobiología de la NASA, anunció su descubrimiento
en una monografía publicada en la edición
del 20 de Octubre de 2006 de la revista Science. El autor
principal de la monografía es Li-Hing Lin, perteneciente
en este momento a la Universidad Nacional de Taiwán,
pero que comenzó su trabajo como estudiante graduado
de Princeton. Los científicos aprovecharon una fractura
inundada de agua cruzada durante una perforación
en una profunda mina de oro cerca de Johannesburgo. Comenzaron
a recolectar muestras de agua a los pocos días de
flujo inicial para asegurar una mínima contaminación,
y continuaron extrayendo nuevas muestras durante varios
meses.
Utilizando modernas herramientas de análisis
genético, compararon los microorganismos con otras
comunidades microbianas anaeróbicas que obtienen
su energía a partir de la reducción de sulfato.
Un estudio detallado de la composición química
del agua indica que hay suficiente sulfato e hidrógeno
de origen natural como para sostener la vida indefinidamente.
La base de la cadena alimentaria es un reductor de sulfato
que pertenece al filum llamado Firmicutes, y los otros microbios
en la comunidad pueden subsistir gracias a los productos
que obtienen a partir de su productor primario. El agua
misma fue datada en decenas de millones de años,
un tiempo durante el cual no ha tenido contactos físicos
o químicos con el mundo de más arriba, más
conocido.
En los últimos
años, los científicos han descubierto muchas
comunidades de microorganismos que viven bajo condiciones
que antes se consideraban imposibles para la vida.
Los extremófilos pueden prosperar bajo condiciones
de temperaturas muy altas o muy bajas, o una composición
química ácida o alcalina, o una elevada salinidad
que mataría a microorganismos más conocidos
de la superficie. Algunos de estos extremófilos viven
en comunidades en respiraderos hidrotermales en las profundidades
del océano o dentro de rocas, a cientos de metros
bajo la superficie. Sin embargo, hasta ahora la “biosfera
profunda” parecía necesitar, por lo menos indirectamente,
un contacto con la atmósfera. Este descubrimiento,
hecho en un ambiente mucho más profundo y aislado,
representa un avance fundamental, revelando una forma de
vida alienígena dentro de la Tierra.
Este descubrimiento puede proporcionar
indicios claves sobre la habitabilidad de Marte y otros
planetas con superficies hostiles pero agua caliente en
el interior. Las misiones de la NASA revelaron que Marte
alguna vez tuvo un ambiente superficial más apto
para la vida, con agua líquida y luz solar, circunstancias
bajo las cuales la vida puede haberse formado y prosperado
hace miles de millones de años. Quizás el
remanente de aquella vida persista bajo su superfice, en
ambientes como este mar sin sol en la Tierra.
El segundo descubrimiento excitante es
el de una hasta ahora desconocida “biosfera rara”
que coexiste con formas de vida más conocidas en
lo profundo del océano. Los descubridores son un
equipo de científicos del Laboratorio Biológico
Marino de Woods Hole y el Real Instituto Holandés
para la Investigación Marina, bajo la conducción
de Mitch Sogin, quien también es el PI para el equipo
del MBL en el NAI. Los científicos utilizaron nuevas
herramientas de análisis genético para buscar
las poblaciones microbianas dominantes para extraer muestras
de los microbios mucho más raros que antes no habían
sido detectados, usando muestras recogidas de agua marina
normal y el agua caliente asociada con los respiraderos
hidrotermales. Su trabajo fue publicado en los Proceedings
de la Academia Nacional de Ciencias del 8 de agosto de 2006.
Este nuevo análisis revela una importante
diversidad dentro de esta “rar biosfera”. Las
técnicas utilizadas, si bien no permite el aislamiento
de organismos individuales para su estudio, sí posibilitan
la elaboración de cálculos estadísticos
de la población. Pero aunque el número de
tales microorganismos es pequeño, hay por lo menos
una diversidad de especies 100 veces mayor de lo que se
preveía.
¿Qué
están haciendo estos diversos organismos?
En cierto modo, no son muy exitosos, dado que son superados
en número ampliamente por especies más conocidas.
Sin embargo, ellos subsisten en pequeños números.
Quizás representen una clase de “sistema de
seguridad” natural o fuerza de reserva que puede entrar
en acción si las condiciones ambientales cambian
de manera tal que amenace al ecosistema dominante.
Podrían ser parte de la estrategia de la vida para
sobrevivir ante cambios ambientales catastróficos.
El próximo desafío es calcular los patrones
globales de esta “rara biosfera” y comenzar
a caracterizar a sus especies individuales.
FUENTES:
· http://astrobiologia.astroseti.org
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