Secuestros de Humanos
Secuestran a los seres humanos, los estudian, les implantan extraños objetos... Sus objetivos son incomprensibles y sus víctimas se reparten por todo el mundo: China, Rusia, Estados Unidos, Chile o Brasil.
En 1995 en Kadima (Israel), una mujer de 40 años
se despertó a causa de unos ruidos procedentes del
salón de su casa. Caminó de puntillas hasta
la puerta de la habitación y vio una extraña
criatura. Su apariencia era humana, pero medía más
de dos metros de altura, iba enfundada en un mono plateado
y se desplazaba flotando en el aire. Su rostro, de pequeña
nariz y ojos muy grandes, era anormalmente redondo. El ser
atravesó la pared de la casa y se dirigió
hacía el jardín. Más tarde, la testigo
comprobó que sobre el césped había
un círculo de casi cinco metros de diámetro
que contenía una sustancia roja y un puñado
de piedras transparentes. La primera fue identificada como
cadmio y lo segundo como cristales de silicio en estado
puro.
Este es uno de los múltiples
casos que se conocen de los visitantes de habitación.
En 1995 hubo una intensa oleada ovni en Israel. Incluso
la policía fue testigo de la aparición de
naves y de humanoides gigantes, de entre 2,10 y 2,70 metros
de altura. A veces aparecían envueltos en una especie
de niebla y vestidos con una ropa de apariencia metálica.
Dejaron numerosas huellas y el ejército israelí
investigó los hechos, pensando que pudiera tratarse
de terroristas, ha declarado el ufólogo israelí
Barry Chamish.
Alguna de las pisadas de estos seres tenían una profundidad
de hasta 35 centímetros, equivalente a la presión
de una tonelada. Curiosamente, casi todas las apariciones
se produjeron los sábados por la noche.
En 1996 se grabaron 15 vídeos de OVNIs. El más
espectacular, grabado en Hamata Raial, muestra un objeto
volador con aperturas semejantes a ventanas.
El tiempo perdido
Según Budd Hopkins, uno de los más reconocidos
expertos en abducciones, los casos de secuestros de humanos
por EBEs (Entidad Biológica Extraterrestre) se producen
cada vez en mayor número. De la encuesta que el realizó
entre 6.000 estadounidenses, Hopkins dedujo que existía
un porcentaje de un 2% de supuestos abducidos. Extrapolando
los datos, se llegaría a la cifra de cinco o seis
millones de abducidos sólo en Estados Unidos. Este
experto cree que los EBEs vienen a la Tierra en busca de
material genético humano con el fin de restaurar
su raza agonizante.
En su libro Witnessed, Hopkins recoge las investigaciones
que realizó sobre más de 200 abducciones de
los últimos 20 años. Uno de los casos más
espectaculares es el de Linda Cortile, ocurrido en pleno
centro de Manhattann, Nueva York. Lo más sorprendente
de este secuestro es la existencia de varios testigos que,
en el momento del suceso aparentemente estaban incomunicados
entre sí, ya que en la mayoría de los casos
el abducido se encuentra solo en el lugar de los hechos.
Hubo unos 20 testigos, e incluso una mujer me escribió
diciéndome que su coche se paró sobre el puente
de Brooklyn en la noche del 30 de noviembre de 1989, mientras
observaba un ovni de color rojo-anaranjado que arrojó
un haz de luz azul y blanco sobre el edificio donde vivía
la abducida Linda Cortile. Luego vio lo que parecía
ser cuatro bolas difusas flotando hacia el ovni. Una de
ellas era Linda, dijo Hopkins.
Un mismo esquema
de los hechos se repite casi siempre: aparece una luz fantasmal
junto a una carretera o en plena ciudad, el motor de los
vehículos se para y aparecen criaturas semejantes
a seres humanos pero de pequeño tamaño y gran
cabeza que le hacen a la víctima exámenes
físicos y manipulaciones quirúrgicas semejantes
a biopsias que frecuentemente dejan una cicatriz... En ocasiones
introducen pequeños objetos en la cabeza o en otras
partes del cuerpo de la víctima... Estos son algunos
de los puntos comunes en las experiencias vividas por abducidos
y que Hopkins defiende que se trata de hechos reales y no
de alucinaciones.
Un término frecuentemente utilizado por la ufología,
especialmente después de los estudios de Hopkins,
es el missing time, el “tiempo perdido”. Se
suele recurrir a la hipnosis para que los testigos puedan
recuperar ese “tiempo perdido, pero se plantean muchas
dudas acerca de la eficacia de este método. Muchas
veces la hipnosis hace despertar al sujeto unas ilusiones
que responden a deseos personales, ya sean conscientes o
inconscientes”, afirman muchos psiquiatras y psicólogos.
El caso Valdés
Uno de los casos más conocidos mundialmente es el
famoso incidente protagonizado por el cabo Armando Valdés
Garrido, ocurrido en la madrugada del 25 de abril de 1977
en una zona situada al noreste de Arica, en el norte de
Chile. Desgraciadamente, por orden de los militares Valdés
fue sometido a un tratamiento de electroshock, ya que no
respondía a la medicación que normalmente
se les suministra a los supuestos psicóticos, dijo
Mario Dussuel psiquiatra y miembro de AION (Agrupación
de Investigaciones Ovniológicas de Chile). Ese tratamiento
borró de la mente del protagonista unos hechos que
podrían haber sido recuperados con hipnosis.
El caso de cabo
Valdés contó con siete testigos, unos militares
e ingenieros israelíes, que participaban en unas
maniobras estratégicas en Pampa Lluscuma. Todos vieron
una luz que descendió y se posó entre las
colinas, a unos 500 metros de ellos. El cabo se internó
en la luminosidad y desapareció. Regreso 15 minutos
después y se desvaneció. Cuando recuperó
la conciencia dijo: Ustedes no saben quiénes somos
ni de dónde venimos, pero les aseguro que pronto
volveremos, tras lo cual volvió a desmayarse.
Un detalle señalado por sus compañeros
es que, tras la experiencia, su rostro mostraba
una barba de varios días, aunque Valdes estaba afeitado
en el momento de su desaparición. Su reloj digital
se había parado y el marcador de la fecha señalaba
cinco días más tarde, como si para Valdés
hubiera transcurrido una semana en vez de unos pocos minutos.
Extracción de implantes
Derrel Sims, es quizás el mayor especialista mundial
en implantes. Director de la publicación Houston
UFO Network, Sims ha trabajado con el Dr. Roger Leir, fundador
de la Foundation for Alien-Human Research, una organización
que ha encontrado en los últimos años más
de 30 implantes en los cuerpos de abducidos. Ambos investigadores
han anestesiado por medio de la hipnosis a varias de estas
personas y han logrado extraerles diversos tipos de implantes.
Los recelos que los demás investigadores podían
tener se esfumaron ante la documentación científica
y visual aportada por Sims en su ponencia y también
en charlas privadas con ellos. Cartas e informes científicos
de las más importantes universidades y centros de
investigación de Estados Unidos y de países
europeos respaldan una teoría que para algunos puede
parecer descabellada: unas entidades no humanas están
implantando en seres humanos objetos que no son producto
de nuestra tecnología.
Uno de los métodos desarrollados por Sims y Leir
para detectar posibles implantes consiste en iluminar con
luz ultravioleta el cuerpo del supuesto abducido. Han comprobado
que las marcas indelebles ocasionadas por el contacto físico
con los EBEs y las cicatrices dejadas por una operación
de implante se ven fosforescentes bajo la luz ultravioleta.
No conozco la causa, pero hasta un 31% de los abducidos
sufren alergia a la procaína, un tipo de proteína.
Un abducido acudió al oftalmólogo y éste
quiso suministrarle procaína en gotas para dilatarle
la pupila, a pesar de las advertencias del paciente. El
hombre entró en coma, explicó Sims.
Otra característica común a los abducidos
es el síndrome post-traumático de estrés,
muy parecido al que manifiestan los soldados que van a la
guerra. Muchos experimentan recuerdos de su abducción
en forma de flash, es decir, de imágenes caóticas
que pasan por su mente a gran velocidad.
Experimentos con ADN
Algunos de los implantes extraídos por Sims y Leir
se hallaban bajo la piel de sus pacientes. No había
una respuesta inflamatoria a dichos implantes, algo totalmente
anormal puesto que se trata de un cuerpo extraño
en el organismo. El tejido que los envuelve es de tipo nervioso
y el núcleo del implante es a veces metálico
y fuertemente magnético; en otras ocasiones se trata
de materiales de origen meteorítico. Algunos están
ligados a un nervio principal e incluso recubiertos por
una membrana negra y fuerte que, según los análisis,
está compuesta por hemosiderina, una especie de proteína
de la sangre”, explica Sims.
¿Cómo explicar esa ausencia
de rechazo de cuerpos extraños? Sims tiene una teoría:
Quizás el
material biológico que recubre el cuerpo principal
del implante contenga ADN del mismo abducido. Los EBEs pueden
haber extraído material genético del paciente
y haberlo sometido a un caldo de cultivo para fabricar la
capa que recubra el implante, de forma que no exista rechazo”,
razona el investigador.
Una sociedad demasiado perfecta
La sociedad de los EBEs sería muy aburrida para nosotros,
sin diversiones, sin música, sin arte... sin alegría
en suma. Así lo piensa David Jacobs, uno de los más
prestigiosos estudiosos de abducciones de Estados Unidos.
Sus afirmaciones se basan en su teoría de la sociedad
telepática integrada por nuestros visitantes extraterrestres.
En el 95% de las abducciones, la comunicación entre
el secuestrado y los EBEs se lleva a cabo por medio de telepatía,
expone Jacobs.
Una sociedad telepática
supondría la supresión de la privacidad del
individuo, pues todos o casi todos se enterarían
de lo que pasa por la mente de los demás. A raíz
de ello, las cualidades personales mermarían, habría
más uniformidad en el comportamiento del individuo
y menos satisfacción personal. Se puede constatar
que los actos de los EBEs secuestradores son fríos,
sin pasión. Parecen estar concentrados solamente
en el análisis clínico de los secuestrados.
A veces intentan eliminar el dolor del paciente, pero no
sabemos si lo hacen por compasión o para evitar que
el estrés producido al abducido perjudique el resultado
de sus experimentos.
El comportamiento
de los Ebes es comparado por Jacobs al de ciertos insectos
de vida colectiva, como las abejas o las hormigas. Es probable
que entre ellos el grupo sea más importante que el
individuo, afirma. Tal vez el bien y el mal, como nosotros
los entendemos, no existan para los EBEs. Muy rara vez,
según demuestran las experiencias de los abducidos,
estas criaturas manifiestan sus sentimientos. Al faltar
una expresión de individualidad, está también
ausente el sentido del amor hacia sí mismos y hacia
los demás. Sus rostros son inexpresivos y no emplean
una gestualidad facial o corporal como nosotros,
La ironía, el sarcasmo o las variaciones del tono
de la voz, en consecuencia, no existen en la sociedad telepática.
Pueden irritarse, pero no enojarse profundamente. Es posible
que tengan relaciones sexuales con el abducido, pero nunca
expresan amor; sólo es un acto mecánico de
carácter reproductivo. Queda claro que esta sociedad
alienígena está orientada hacia el trabajo
y el grupo.
¿Has
sido abducido?
El tiempo desaparecido
Una brecha en la memoria podía significar que una
persona ha sido raptada, y fue obligada por sus raptores
extraterrestres a olvidar la experiencia.
Terror irracional
Se dice que el pánico asalta a los secuestrados cada
vez que se acercan a determinados lugares, ven un helicóptero
que se cierne sobre ellos o se encuentran en otras situaciones
que recuerdan el trauma reprimido. Pueden reaccionar con
ansiedad a películas, crónicas periodísticas
y libros que traten de los ovnis y de encuentros con EBEs.
Desordenes nocturnos
Los supuestos secuestrados pueden tener dificultad para
conciliar el sueño, y es frecuente que solo logren
un sueño muy ligero. Muchos sueñan con naves
espaciales o extrañas criaturas; algunos inexplicablemente,
se despiertan noche tras noche a la misma hora intempestiva.
Hemorragias
Al despertar, algunos se encuentran con sangre en sus almohadas;
podría ser un efecto residual de la implantación
o la eliminación quirúrgica del aparato de
rastreo colocadas por los EBEs en las narices u oídos.
Los secuestrados descubren también enigmáticas
marcas en su cuerpo. Pueden ser pinchazos, heridas punzantes
o raspones.
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FUENTES:
· proyectopv.org
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